Las cebollas asadas son excelentes por sí solas, ¡pero este ingrediente adicional las llevará a un nuevo nivel!

Hay un millón de formas de cocinar una cebolla, y todas resaltan las bondades naturales de esta verdura. Las cebollas ya tienen un gran sabor, pero al asarlas se resaltan los azúcares naturales. Mientras se hornean, comienzan a caramelizarse, liberando un dulzor irresistible que es casi sabroso. Ahora, para que las cebollas se conviertan en algo aún más especial, las cubrimos con una salsa de nata (nata espesa, un poco de mantequilla y algunos condimentos), la vertemos por encima y horneamos. La dulzura de la cebolla combinada con una sabrosa salsa de crema es una combinación perfecta en el paraíso gastronómico.


Asar cebollas elimina parte de ese bocado de cebolla y lo convierte en un dulzor sabroso que combina bien con casi cualquier proteína que se te ocurra, como pollo o cerdo asado; Esta es una guarnición que seguramente complementará la comida principal. Un beneficio adicional aquí es que agregar una cobertura cremosa y con queso lleva esto a un nivel superior; las cebollas se vuelven un poco más sustanciosas, lo que la convierte en una guarnición inolvidable. ¿Y cuándo es mala idea cubrir algo con crema y queso?

Si aún no has probado a asar cebollas, definitivamente prueba esta receta. Unas cuantas rebanadas asadas en una sartén serán deliciosas por sí solas, pero le hemos agregado un poco más para convertirlo en algo un poco más sustancioso. ¿Cómo se hacen las cebollas abundantes? ¡Añadiendo queso, por supuesto! Cebollas asadas cubiertas con una salsa cremosa y con queso: ¿¡dónde nos inscribimos?!? La sencilla elegancia de este plato es motivo suficiente para prepararlo, pero el sabor no es de este mundo.