Para esta receta obtenga:
- 350-400 g de yogur griego
- 3 cucharadas de edulcorante de stevia (o 6 de azúcar regular o morena)
- 4 huevos
- 3 cucharadas de almidón de maíz
- 1 cucharadita de levadura
- suficiente azúcar glas para espolvorear
Precalienta el horno a 170°. Forrar un molde redondo de 16/18 centímetros de diámetro con el papel adecuado. Haz que se adhiera bien al fondo y a los bordes.
Rompe los huevos separando las yemas de las claras en dos boles diferentes. Agrega la stevia o el azúcar a los tintos y licúalos durante 5 minutos con el batidor de mano. Cuando la mezcla esté bien hinchada y homogénea añadimos el almidón y la levadura, mezclamos bien y finalmente añadimos el yogur. Que la masa quede uniforme, debe quedar tersa y sin grumos, tenla a mano.

Montar las claras con una batidora eléctrica, cuando estén muy espumosas y firmes añadirlas a la mezcla de yemas recién hecha. Haga esto con delicadeza para no comprometer su consistencia suave. Con paciencia, con una espátula, realice ligeros movimientos de abajo hacia arriba. Esta fase es muy importante, porque te garantizará un postre muy subido y aireado.
Pasamos todo al molde, movemos para distribuir bien el contenido y eliminar las burbujas de aire. Hornear a 170°C por 50 minutos, luego bajar la temperatura a 140° y continuar por 10 minutos más. Apaga el horno y deja enfriar el bizcocho por dentro durante 10 minutos.
Nunca lo abras durante la cocción, el aire exterior y la humedad comprometerían su éxito.
Retíralo del horno y déjalo enfriar, luego desmoldalo, espolvoréalo con azúcar glas y disfrútalo.