Muchos asocian los croissants exclusivamente con la cocina francesa, pero sus orígenes se remontan a la Austria del siglo XIII, donde se mencionó por primera vez en los registros históricos un manjar similar en forma de media luna. A principios del siglo XX, estos productos de panadería, elaborados a partir de masa sin levadura, se convirtieron en un símbolo de París, accesible a una amplia gama de consumidores.
Ingredientes:
- leche – 300;
- Chicle – piezas.;
- levadura – 15 g;
- mantequilla – 50 g;
- azúcar – 100 g;
- sal – cucharadita;
- huevo de gallina – 1 pieza;
- harina – 800 g;
- aceite vegetal 100 – ml.
Preparación de croissants:
Para preparar croissants, empieza calentando la leche a una temperatura de 60°C. Agrega la levadura, el huevo, el azúcar y el aceite vegetal a la leche, bate hasta que el azúcar se disuelva por completo.
Agrega poco a poco la harina, la sal y amasa la masa elástica logrando su homogeneidad.
Deje la masa debajo del film en un lugar cálido durante 3 horas, luego amase nuevamente y extienda hasta formar un rectángulo grande.
Dóblalo formando varias capas y déjalo reposar durante 15 minutos.
Después de esto, volvemos a extender la masa, la untamos con mantequilla derretida y la cortamos en triángulos, a partir de los cuales formamos croissants.

Colocar la masa en una bandeja de horno cubierta con papel de horno, dejar crecer la masa y engrasarla con la mezcla de huevo y leche. Hornear en el horno a 200°C durante 35 minutos.

El resultado son unos croissants tiernos y sabrosos que parecen salidos de la mejor panadería francesa.


Esta receta merece la pena probarla para todo aquel que quiera sorprender a su familia o invitados con un manjar exquisito.