¡Fácil y cursi!

Cualquier colega jardinero sabe que cuando empiece a llegar la calabaza de verano, debes estar preparado con recetas o, de lo contrario, te ahogarás en ella. Hemos experimentado con muchos usos a lo largo de los años, desde “fideos” hasta productos horneados y papas fritas, pero esta fue nuestra primera incursión en las galletas de calabacín… ¡y qué incursión tan exitosa fue! El calabacín rallado dulce y con sabor a nuez se escurre completamente y se mezcla con queso cheddar para obtener una delicia sabrosa que complementa cualquier comida de verano. Sin amasar ni fermentar, estas galletas no podrían ser mucho más fáciles de hacer. Entremos en la lista de ingredientes…



Para la base de la masa encontrarás los típicos ingredientes de repostería: harina, levadura y sal. Luego, el secreto de estas galletas: escurrir la mayor cantidad de líquido posible del calabacín. Una vez rallado, coloque el calabacín en un colador o colador de malla y sal abundantemente para favorecer el drenaje. Deje reposar el calabacín salado durante 15 minutos y luego escúrralo con un paño de cocina limpio o una toalla de papel.



Agregamos un poco de ajo, pimiento rojo y cebolla verde picada para darle un toque especial a estas galletas. Siéntase libre de ajustarse a su preferencia de especias. No es necesario darle mucha forma a una galleta, simplemente saque la masa y déjela caer sobre una bandeja para hornear forrada con papel pergamino. Hornéalos durante unos 25 minutos y, así de fácil, ¡tus galletas de calabacín estarán listas para disfrutar!

