Galletas de masa quebrada aireadas
Hace mucho tiempo esta masa fue todo un descubrimiento para mí. La llamo masa “2 en 1” porque combina lo mejor de dos mundos:
de la masa con levadura — la suavidad y esponjosidad,
y de la masa quebrada — la textura arenosa y crujiente.
Ingredientes:
- Mantequilla – 250 g
- Azúcar – 80 g
- Vainillina – 1 sobre
- Huevos – 3 uds
- Levadura – 1 sobre (7 g) o 20 g de levadura fresca
- Agua – 80 ml
- Harina – 500–550 g
- Sal – 1/3 cucharadita
Preparación:
Comenzamos activando la levadura, y de paso comprobamos que funcione bien.
En un bol vertemos 80 ml de agua, añadimos 1 cucharadita de azúcar y el sobre de levadura seca (7 g). Mezclamos y dejamos reposar 5–10 minutos.
Sacamos con antelación la mantequilla (250 g) del refrigerador para que se ablande.
Añadimos 80 g de azúcar y la vainillina, y batimos con la batidora hasta obtener una mezcla esponjosa.
Luego incorporamos los huevos uno por uno: añadimos un huevo, mezclamos, después el siguiente, y así los tres.
A continuación, vertemos la levadura activada y añadimos poco a poco la harina (550 g aprox.), amasando hasta obtener una masa suave que no se pegue a las manos.
Formamos un rectángulo y lo extendemos con el rodillo hasta un grosor de unos 10–15 mm.

Espolvoreamos con azúcar por encima, pasamos ligeramente el rodillo para que se adhiera, y cortamos en rectángulos.

Colocamos las piezas en una bandeja, dejamos reposar 15–20 minutos, y luego horneamos a 180 °C durante unos 15 minutos, hasta que tomen un ligero color dorado.

Las galletas están listas. Las dejamos enfriar un poco y las servimos con té o café — hoy las sirvo con una gelatina de frambuesa.

Con esta cantidad de masa salen muchas galletas, casi dos bandejas.
Y su sabor no se parece al de las galletas de mantequilla comunes: para nuestro gusto, ¡son mucho más ricas!